Dejándome sin habla


Él no era como los demás, o quizás sí, el caso es que no dudé en sacarlo del jardín, pues supondría una auténtica selva para cualquier ser de su tamaño.


-Estamos yendo a mi habitación, ¿Me escuchas?-(...) -Vamos, ¡pon al menos un poquito de tu parte! A ver, mírame- le decía mientras buscaba con los ojos entrecerrados la forma de hacerlos coincidir con los suyos, pero por más que lo intentara no conseguía encontrarlos (hasta entonces hubiese jurado que tenía), eran mi única esperanza, la única vía de comuncación que podría funcionar (no es por alardear, pero podría acertar lo que sientes ahora mismo con sólo mirarte) ¡Así no hay feedback! ¡Tú aquí perdido y parece que no te importe lo más mínimo! -(...) -¿Pero quieres dejar de dar vueltas? ¡Me enervas! ... En fin, esta es mi habitación. Espero por el bien de ambos que lo próximo que veas sea la tuya. Yo duermo a solas ¿Y tú? Tienes pinta de no dormir solo, ¡Fijo que tienes hasta bichillos! ¡Una mini casita llena de bolitas, con sus camas en forma de cuenco y todo! ¡Wala, que guay! ¿Te tienes que morir de ganas por volver verdad? -(...) -Ya, lo sé, ¡No te sale ni el habla! Tranquilo, que encontraremos la forma. Tendré que dejar de pensar en el karma, ¡Porque se me nubla la vista, no pienso y me pongo de los nervios, y tiemblo y me da un chungo aquí en medio! ¿Ves? ¡Ya estamos!

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