Eras

Eras como mi tabaco; siempre encendido, siempre consumiéndome hasta llegar al filtro. Sí, tú eras mi tabaco, y yo, yo era como esos labios carmín que te fumaban de arriba abajo. Eras como el humo que guiaba mi paso, que me ahogaba y me dejaba sin aliento un rato. Eras el calor que me tentaba en las frías tardes de otoño con deslizarte de mis dedos hasta el suelo, y quemarlo todo entre risas y aplausos. Eras el cigarrillo que se enciende para consumir al Tiempo cuando las nubes deciden llover,y los días se pasan volando entre buena música y café.Eras la ceniza que devoraba el papel, que abrasaba, y que perseguía mis dedos fundiendo todo lo que se interponía entre el extremo y mi boca con sus cálidos dientes de alquitrán para poderme comer. Eras mi insalubre nicotina; siempre encendida,siempre conmigo, aunque supiese que sólo con olerte mi cuerpo se contamina. Eras la ceniza de una vida que nunca se terminó de deshacer.

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