Si es que llega el momento de perder la cabeza de verdad

Me tocará acordarme de él y será triste o quizás sea bonito, será ridículo o quizás sea muy serio. Me acordaré de él, de lo que hubo y de lo que no habrá, de lo que me hubiera gustado que hubiera y no había. Sin embargo esta noche me hago una promesa: nunca más dejaré que me tomen el pelo, ni me arreglaré para ir a una cita, ni esperaré llamadas que nunca llegan, ni me pondré a imaginar la sonrisa, la nariz, el pelo de posibles amantes, ni me moriré de pena, ni me preguntaré si quiere un beso o algo más.

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