En los zapatos de aquella huida

Cerraba el portal de prisa y subía por las escaleras, sin mirar atrás. Corriendo. Porque es instintivo pensar que si te vas corriendo será más fácil no darte la vuelta. Porque te parece que cuanto más lejos estés, más pequeño y distante verás lo que dejas a tu espalda. Pero las reglas de la perspectiva no son válidas en el amor. Puedes alejarte mil kilómetros, meses, años, pero sólo con volverte un segundo, con bajar un poco las defensas y dejarte vencer por el recuerdo, allí estará, tan guapo como siempre, con sus ojos pegados a los tuyos, con su mano intentando retenerte. Bastará ese instante para que al final comprendas que no te has alejado tanto, que no has recorrido mucho camino. Será suficiente para que te sientas frágil, para que vuelvas a sentir esa ansiedad. Pero todo eso lo comprendí más tarde. Luego, me lo encontraba en el corazón, en un gesto distraído que a él tanto le gustaba, en el pelo suelto para ser acariciado mejor, en la ropa del primer día que lo viste.

Comments

  1. me ha encantado esta entrada!
    ¡Te espero!

    http://sexlovediamonds.blogspot.com.es/

    ¡besitos!

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  2. Que lindo! Me gusta tu blog, te sigo desde ya, me seguis?
    Besos y suerte! Buen año!

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