Saturday, September 8

Cual leona herida...

Hoy me toca llorar. Llorar por lo que pudo ser y no fue, por todos esos trenes que dejamos escapar entre parpadeos...pasan tan rápidos que no somos capaces de alargar la mano para aferrarnos a ellos, por todas esas personas que se desdibujan hasta no poder recordar su rostro si cierro los ojos...aunque en otro tiempo creyese descubrirlo de forma precisa en el enrejado de estrellas, por esos globos que escaparon de tiernas manos infantiles...miradas dirigidas hacia el infinito buscando el pequeño punto de color brillante, por estas mismas lágrimas que me traicionan y descienden reveladoras por mis mejillas. Sé que me equivoco. Sé que debo aprender de esto. Sé que de todo se puede sacar el lado positivo, la ventana cuando la puerta se ha cerrado. Pero no me entiendes. No entiendes como muerde, como corta, como aprieta este nudo que tengo en el pecho, como pesa este vacío justo en el lugar del corazón. Ven, pon tu mano e intenta sentirlo ¿No notas lo irregular de su pulso? ¿No puedes ver como sangra lágrimas negras? Sé que no debo quejarme, que no soy yo la que tendría que llorar. Sé que lames tus heridas en solitario, como un león herido. Sé que el reflejo se rompió y aún así sigues mirando al espejo con una sonrisa. Pero...siento decepcionarte, yo no soy capaz. No puedo, aunque tú creas que querer es poder.. Imagino...imagino tantas cosas. Sabes que no las diré, sabes de mi imposibilidad, de mis laberintos y mis escudos. ¿Lo sé realmente? ¿Lo sabes tú? Soló quiero inundarme de tu olor, perderme entre sonrisas y miradas. Quiero..¿Qué quiero?Por hoy digamos que me limitaré a lamer mis heridas.

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