Wednesday, April 11

La valentía de declararse


¿Sabes guardar un secreto?- preguntó- Me encantas… Sí, lo se no tengo motivo. Lo se, puede sonarte tonto. Y cuando empiece a decirte las cosas que me gustan de vos, vas a intentar llamar a la policía por intento de abuso a la privacidad- agacha la mirada- Y lo comprenderé…Pero antes, solo antes escúchame por un segundo. Me gusta de que forma revoleas los ojos cuando una situación es demasiado injusta para tu ser, cuando te pone los nervios de punta que los maestros nos encierren en burbujas y no nos dejen hablar libremente sobre la realidad en la cual vivimos…Bueno sobrevivimos. Me declaro oficialmente loca cuando muerdes tu labio inferior porque te aburres. Y el hecho que te levantes todos los días con una sonrisa, aunque todo tú alrededor se desmorone delante de tus ojos…Me hace, desearte aun más-suspira- No pido mucho, solo que me escuches…Y quizás…Bueno, realmente dudo que tenga algo que puedas desear. Pero si lo tengo, por favor no dudes en que puedo dártelo. Si es necesario, quitamelo. Estoy desesperada, me tienes desesperada. Tanto que cualquier excusa para acercarnos sería valida. La chica se quedo unos minutos más enfrente de su espejo. Se volteo para ir a su cuarto, pensando…Que quizás algún día iba a contarle todo esto a alguien. Alguien en especial. Qué iba a tener las agallas.

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